Posadas | La Playita Itacurubí: un lugar que se extinguió en la realidad pero continúa viva en los recuerdos

Desde entonces, los habitantes de Posadas y turistas se vieron obligados a buscar refugio en otros lugares, como El Brete y Costa Sur, para disfrutar de momentos de esparcimiento junto al Paraná. Sin embargo, ninguno logró reemplazar completamente la esencia única que ofrecía la Playita Itacurubí.

Este sitio, convertido en el favorito de los posadeños desde los años 90 en adelante, ofrecía una experiencia única con su vista privilegiada del atardecer, sus acogedores quinchos, la contagiosa música caribeña, una cancha de básquet  a la vera del río y la extensa playa que solía cubrir las aguas del Paraná.

Uno de los elementos distintivos de la Playita era su escalera de madera, que se iniciaba desde una baranda de la costanera capitalina, brindando un acceso característico y pintoresco a este paraíso fluvial. Las noches en  Itacurubí se transformaban en fiestas interminables, donde la música resonaba y los visitantes podían amanecer bailando a orillas del río.

Además de sus encantos naturales, la Playita ofrecía servicios como el alquiler de kayak y piraguas, permitiendo a los visitantes explorar las aguas del Paraná y vivir experiencias inolvidables.

El recuerdo de este lugar emblemático sigue vivo en la memoria de los posadeños. Fernando Alé, compartiendo su añoranza en redes sociales, expresó: «Hasta el verano del 2009 funcionó. Recuerdo que en los últimos tiempos se había convertido en un boliche los fines de semana en la cancha de cemento que había».

Rosana Da Motta también compartió su nostalgia al afirmar: «No hay como la Playita Itacurubí, bajando por la avenida Roca te encontrabas con la playa y las fiestas de fin de año. Hermoso recuerdo».

Lucia Da Rosa, por su parte, rememoró con emoción: «Era lo más lindo, los ensayos, las juntadas y los bailes eran lo mejor. Recuerdo del corazón».

Estos testimonios son solo una muestra de los cientos de misioneros que comentaron en una publicación que recordaba la Playita Itacurubí, evidenciando el impacto duradero que tuvo este lugar en la comunidad posadeña.