La inesperada clausura de una panadería histórica en Posadas provocó cuestionamientos del dueño sobre las inspecciones bromatológicas

La panadería Maná, con 27 años de historia en Misiones y una reputación intachable, fue clausurada tras recibir una denuncia de un consumidor que adquirió un producto en mal estado y una posterior inspección de bromatología. El propietario de Maná compartió su perspectiva y preocupaciones sobre este incidente. 

«El martes vinieron 10 inspectores. Controlaron todo y nos hicieron un acta por algunas materias primas que no estaban en ubicación correcta. Y el día miércoles, automáticamente vino la clausura. Nosotros acatamos todas las órdenes», explicó Miguel Krauczuk, dueño de la panadería.

Además, el propietario de Maná, expresó que “hace 27 años que estamos en el mercado, nunca tuvimos ningún problema con bromatología. Esta fue la primera vez». A pesar de reconocer algunos pequeños problemas, consideró que la medida de clausura fue desproporcionada. «Me parece que el motivo de clausura no estuvo tan propicio en este momento», afirmó.

La respuesta del establecimiento ante la clausura revela un compromiso con la comunidad. «No las tiré porque llamé a las iglesias, a los comedores y  se les dio toda la mercadería que estaba elaborada», relató el dueño, subrayando su esfuerzo por evitar el desperdicio de alimentos.

 «No tenemos idea de cuánto tiempo estará cerrado el local. Estamos esperando que la jueza nos dé la habilitación», mencionó respecto la incertidumbre que enfrentan. Además, destacó el trabajo inmediato para solucionar los problemas señalados por la inspección.

Dadas las circunstancias, el dueño de Maná cuestionó la consistencia de las inspecciones bromatológicas en la región. «Insisto, me parece que la gente tiene que trabajar, tiene que vivir», dijo, aludiendo a la falta de controles similares en otros establecimientos y vendedores ambulantes.

Cabe señalar que la clausura de Maná no solo afecta financieramente al establecimiento sino también su reputación. «También es la imagen», reconoció el propietario, en referencia a la importancia de mantener un alto estándar en el servicio y la calidad.

La inesperada clausura de una panadería histórica en Posadas provocó cuestionamientos del dueño sobre las inspecciones bromatológicas