El monumento de Andresito Guacurarí en la Costanera, imagen icónica de Posadas, cumple 10 años

Tal día como hoy, un soleado jueves 25 de julio del año 2013, la ciudad entera era testigo de un evento que cambiaría la vista de la capital para siempre. Ubicado a unos 500 metros de donde alguna vez estuvo el puerto de la ciudad, en una base de hierro y hormigón armado sobre un islote construido específicamente para colocar esta obra, era emplazada la gigantesca escultura de acero inoxidable del Comandante Andrés Guacurarí y Artigas. 

Rápidamente se constituyó en una de las postales más visitadas e icónicas de la capital provincial y atrae tanto a turistas como a residentes que se sienten tentados con su descomunal tamaño que, para algunos, evoca a otras figuras emblemáticas del mundo como la Estatua de la Libertad de Nueva York o el Cristo Redentor de Rio de Janeiro.

Andrés Guacurarí, prócer argentino de origen misionero guaraní, fué el primer gobernador de estas tierras y con algún sentido poético e histórico hoy uno de sus monumentos más destacados yergue sobre el Paraná en constante vigilancia de la ciudad capital de la provincia que alguna vez gobernó y a escasos metros de la ubicación en la que se encontraba lo que fuera su principal motor impulsor: el puerto de Posadas.

A solo 10 años de su emplazamiento, cuesta imaginar la ciudad sin el coloso de acero sobre el río. Basta con escribir “Misiones” o “Posadas” en cualquier buscador web para encontrarse con esta imponente figura que ya es un ícono que representa a la ciudad y la provincia entera.

La fama de la creación de Gerónimo Rodríguez se extendió de forma tal que grandes figuras del espectáculo de todo el país se acercan curiosos en busca de conocer el monumento, tal fué el caso del reconocido conductor Alejandro “Marley” Wiebe que reconoció visitar la escultura intrigado por su fama.


Pero el Andrés Guacurarí no solo es famoso a nivel nacional, ya que turistas de todo el mundo que visitan la ciudad sienten la visita al monumento como una parada obligatoria en sus viajes y aprovechan la ocasión para registrar en fotos y videos una postal que es única debido a todos los elementos que intervienen para hacer de esta vista una experiencia difícilmente repetible en otro lugar del mundo.