Posadas | El Centro Cultural Vicente Cidade cumplió 32 años: “Nuestro máximo deseo es que las puertas de este espacio continúen abiertas”

El reconocido Centro Cultural Vicente Cidade cumplió 32 años de vida y cerró este jueves los festejos con un brindis y diferentes actividades de la mano de expertos de la cultura local.

El tradicional espacio cultural ubicado en la esquina de las calles Belgrano y General Paz, a pocos metros de la Costanera de Posadas, celebró su aniversario con diferentes talleres y representaciones en vivo de tipos de danzas, yoga, teatro, fotografía, guitarra, entre otros.



«La verdad que hoy estamos cerrando nuestra semana aniversario del centro cultural. Desde el día lunes abrimos las puertas al público para que puedan sumarse a los talleres estables que aquí se realizan a lo largo de todo el año. Hoy tenemos más de 14 talleres en diferentes horarios y quisimos poner a disposición del público de que se acerqué, conozca, actúe y tenga  la vivencia», expresó Celia Jedlicka, subsecretaria de RRPP del Ministerio de Cultura.

Asimismo agregó: «En esta pequeña gala donde nos reunimos todos y donde agradecemos la predisposición de los talleristas, donde cada uno está representando en la Sala Quiroga, su hacer, arte y creatividad de todos los días».



En tanto, fue contundente sobre el futuro del edificio y la importancia del mismo: «Muchas cosas que nos atraviesan porque en esta gestión de cultura que estamos llevando adelante, nuestro máximo deseo es que las puertas de este espacio continúen abiertas y brindando el espacio para que todos nuestros artistas puedan pasar por aquí», añadió Jedlicka.

La jornada contó con las destacadas actuaciones del Ballet Folclórico del Parque del Conocimiento y Guainamérica Danzas, entre otros grandes artistas locales.

«Como verán, a punto de hacer nuestro nuestra última presentación en esta celebración en América Danza tiene sede en esta casa hermosa desde el año 93, y ahora nosotros como directores de Guainamérica ya hace seis años con Leandro Acuña y Berenice Oliveira dirigiendo un grupo de maravillosas personas que se dedican al arte, que vienen a las clases y que también forman el elenco de actuación o hicimos un breve repertorio como para sumar nuestra participación junto a Queridos colegas y excelentes artistas», expresaron desde Guainamérica Danzas.

Por su parte, Ofelia Cendra, directora de teatro y tallerista del Cidade expresó: «Es mi segunda casa. Ya hace 32 años en el año que se inauguró, aquí yo empecé a trabajar acá como artista independiente».

Un poco de historia

El origen de todo el complejo edilicio se remonta a 1920, cuando dos conocidos empresarios yerbateros, Manuel Heras Martín y Miguel Heras Puerta, titulares de la firma Heras & Heras, deciden instalar sus oficinas y depósitos yerbateros en una zona de fácil acceso a sus actividades comerciales. Para ello, encargan el proyecto y construcción de la parte más antigua del edificio a Walter Rathhof (actual archivo del Tribunal de Cuentas).

Pasaron los años y en 1934, cuando el renglón básico de nuestra economía, la yerba mate, se encontraba en plena expansión, resuelven ampliar sus instalaciones, y se lo encomiendan a Angelo Mazzanti. El inicio de la obra preveía únicamente el depósito de planta baja y sanitarios, pero al ver sus dueños el proyecto en ejecución, deciden encarar la construcción de un primer piso y otro más, destinado a oficinas administrativas. De los relatos de Mazzanti se desprende el hecho de ir gradualmente reforzando la estructura a medida que se amplía el proyecto original, que, aún así, se termina en menos de un año. En la construcción se utiliza mano de obra especializada traída de Italia, como el albañil Antonio Mazzolini.

Cuentan que su alta torre se divisaba ya desde la Bajada Vieja, lugar donde antes estaba emplazado el puerto de la ciudad de Posadas. Justamente era esta construcción tan alta la que cumplía las necesidades para el acopio de yerba, que es voluminosa pero liviana y por eso se guarda en altura.

En 1946 la propiedad es adquirida por la firma comercial SAIFI, dueña del establecimiento yerbatero Flor de Lis. Sus dueños van a dar escasa utilidad a las oficinas, aunque los depósitos seguirían albergando yerba mate hasta 1951, fecha en que el edificio fue adquirido por la firma Juan Carlos Bonetto Representaciones, que con urgencia debía desalojar su negocio de Colón y Santa Fe, expropiado por el Gobierno Nacional para erigir allí la Unión Telefónica.

La transacción comercial es rápida, simple y directa; el 1º de julio del mismo año empieza a funcionar en el lugar la
nueva firma comercial, con los locales totalmente remodelados y adaptados a su actividad. Los depósitos yerbateros cambian de función, destinándose a almacenaje de mercaderías varias.

Entre 1966 y 1971, las instalaciones son alquiladas por “Molinos Río de la Plata”, empresa productora y distribuidora de sustancias alimenticias de reconocida trayectoria en el medio. Posteriormente vuelven a manos de la familia Bonetto hasta fines de 1975. A partir de esa fecha, la propiedad es adquirida por la Provincia a través de una licitación pública. Desde entonces, una parte es utilizada por el Tribunal de Cuentas, mientras que “el edificio alto”, como se lo denominaba, estaba subutilizado.