El docente de una escuela hospitalaria debe llevar «un maletín repleto de cosas para poder relacionarse con sus alumnos de manera positiva»

Según la psicopedagoga Corina Lima, quien se desempeña en la escuela Hospitalaria – Domiciliaria N° 7, “Rodolfo Hipólito de la Vega” de Posadas, «acompañamos la trayectoria escolar de los chicos que por alguna situación de enfermedad no pueden asistir regularmente a las clases de sus escuelas». Ya sea que estén internados en el hospital o en reposo en su domicilio, estos estudiantes reciben la atención de un docente que continúa con su aprendizaje y los contenidos que se están trabajando en su escuela.

Sin embargo, el proceso de enseñanza en esta modalidad es diferente a lo que se está acostumbrado en las escuelas comunes. «Esos contenidos siempre tienen una manera un poco más lúdica de abordar, porque es un niño que está hospitalizado en una situación en donde generalmente están atravesados por tratamientos, o atravesados por el dolor», explicó Lima.

Los docentes utilizan diferentes recursos para generar una empatía con el estudiante y lograr que tenga ganas de aprender, desde juegos didácticos hasta materiales concretos. El objetivo es que los niños puedan dejar de lado un momento su situación particular y conectarse con el aprendizaje, para que cuando tengan que regresar a sus escuelas lo hagan con normalidad.

La satisfacción de las maestras es ver a los chicos trabajar con entusiasmo y alegría, olvidando por un momento su dolor y su enfermedad. «Esa es la idea, de que puedan ellos conectarse con el aprendizaje y que puedan continuar con su vida lo más normal posible», remarcó la psicopedagoga.

 

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Lima destacó que las situaciones de enfermedad en los hogares de los niños son muy variables y algunas de ellas requieren tratamientos más invasivos que otras, y que la propuesta es la conexión con la escuela de origen y la docente a es fundamental en la atención domiciliaria.

Gracias a la tecnología, como WhatsApp y videollamadas, se establece una conexión interactiva entre el niño enfermo y sus compañeros. De esta forma, se trata de vincular al niño con sus compañeros para que, al momento de volver a la escuela, no haya perdido el vínculo con ellos.

Además, las maestras también tratan de enviar tareas y actividades para que los niños puedan seguir aprendiendo desde sus hogares. Así, las pruebas y el desarrollo de contenidos están presentes tanto en el hospital como en el hogar. Los contenidos se desarrollan de una manera atravesada por el juego y de manera lúdica.

Lima afirmó que es fundamental que el niño vuelva a la escuela en las mejores condiciones de aprendizaje que sus compañeros que estaban haciendo su escolaridad normalmente. La atención domiciliaria y la conexión con la escuela de origen permiten garantizar que el niño no solo no pierda el vínculo con sus compañeros, sino que también se desarrolle académicamente de manera adecuada.