El Vicente Cidade fue sede del metal coreano más bizarro

Oscuridad, juego de luces, un público expectante y absorto a todo el show del artista francés-coreano Octopoulpe es lo que pudo ofrecer las últimas horas de la noche del 24 de marzo en el Centro Cultural Vicente Cidade. El espectáculo fue un jugar de luces y una seguidilla de historias que permitió al artista desempeñarse desde su papel, un ser esclavo de habitantes de otro planeta que quieren conquistar el planeta tierra.

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Nacido en una pecera en Seúl en el 2014, Octopoulpe es una criatura semi-desnuda que toca música tentacular que va desde el math-rock hasta el hardcore-punk, y que, gracias a sus múltiples tentáculos puede tocar la batería y al mismo tiempo controlar los demás instrumentos, así como como las luces y proyecciones de videos que interactúan con este curioso personaje crossover entre la cultura geek asiática con la del DIY. Con esa mentalidad alejada del circuito comercial y a la sombra del mercado, Octopoulpe el sábado pasado arrancó en Lima -Perú- si gira sudamericana.


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En relación a las bandas locales, los teloneros fueron Los Kuria, banda de gran trayectoria en la ciudad de Posadas, realizando un rock progresivo desde sus principios, Actualmente son una banda instrumental que a través de su puesta en vivo representa furia, melodía, calma, desorden, confusión y a su vez invitando al público (sin decir ni una palabra) en estar en trance igual que ellos; el sentir de la música.

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