Posadas | Vecinos aseguran que vieron un lobizón en su barrio: “Los perros de la zona quedan locos”

La leyenda, el mito y la realidad a veces se entremezclan y dan como resultado hechos sorprendentes que por allí tienen cierta realidad y por momentos lindan con la ciencia ficción. En Posadas, este miércoles 8 de febrero, una vecina asegura que vio al lobizón en el barrio Prat.

Según manifestó, estaba acostada en su cuarto y se levantó ante la intensidad de los ladridos de los perros del barrio. El primer “avistaje” del lobizón se habría producido minutos después de la medianoche de este jueves.

Más tarde, a las 4 de la madrugada, junto a una vecina vieron un “perro enorme” que se metió en el monte que hay en el barrio. “Comparado a los perros de la zona, este perro era demasiado grande”, manifestó y aseguró que se trataría de un lobizón.

En diálogo con Misiones OnLine, un vecino y sereno de la zona manifestó que “en el lago que existe en el barrio, ahí se habría metido el animal”. Cabe mencionar que la novedad se viralizó en un grupo de whatsapp de los vecinos.

“Esto sucedió antes de ayer, ocurrió en la zona de la calle 75A y 178. Hay un lago, ahí se mete el bicho, es mucho más grande que un perro negro”, dijo en dialogo con este medio.

 

La leyenda dice que el lobizón es el séptimo y último hijo de Tau y Kerana, en quien sobrecayo la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores (esto último, según la Mitología Guaraní), que en las noches de luna llena de los Viernes; y/o Martes se transforma en un “animal” que mezcla las características de un perro muy grande y un hombre (otras veces, también, mezcla las características de un cerdo).

Para la transformación, el maldecido, comienza sintiéndose un poco mal; por ejemplo comienza sintiendo dolores y malestares, luego , presintiendo lo que va a venir, busca la soledad de un lugar apartado, como la partes frondosas del monte, se tira al suelo y rueda tres veces de izquierda a derecha, diciendo un credo al revés.

El hombre-lobizón se levanta con la forma de un perro inmenso, de color oscuro que va del negro al marrón bayo (dependiendo del color de piel del hombre portador de “la maldición” ), ojos rojos refulgentes como dos brasas encendidas, patas muy grandes que son una mezcla de manos humanas y patas de perro, aunque otras veces, también tienen forma de pezuñas y que despide un olor fétido, como a podrido. Luego se levanta para vagar hasta que caiga el día.

Cuando los perros notan su presencia le siguen aullando y ladrando, pero sin atacarlo, por donde vaya. Se alimenta de las de heces de gallinas (por eso se dice que cuando el granjero ve que el gallinero está limpio, es porque el lobizón anda acechando por el lugar), cadáveres desenterrados de tumbas y de vez en cuando come algún bebé recién nacido que no haya sido bautizado.