De raíces misioneras, la voz que brilla en el Coro del Teatro Colón

Mora Molinelli Wells forma parte del Elenco Estable del Coro de Niños del Teatro Colón y  hace poco más de un mes  grabaron la canción emblema del Mundial: “Muchachos” que hizo confluir numerosos géneros. La ópera y la murga se unieron en un estallido que solo la pasión mundialista pudo lograr.

Fue así como  mucha gente conoció y apreció el talento de  estos niños  que,  hasta entonces, no habían sido popularizados. La versión del tema alentando a la Selección hizo erizar la piel a mucha gente y el video tuvo una repercusión masiva convirtiéndose en el  más compartido,  con millones de likes.

Una anécdota más para la   mezzosoprano de 15 años que tiene bien definidas sus aspiraciones profesionales y metas a futuro.

Durante sus vacaciones en Posadas de visita a la familia, con el incesante canto  de las chicharras en la calurosa siesta misionera, entre plantas, flores y el aroma de la tierra colorada,  la futura cantante lírica realizó una entrevista exclusiva con Misiones Online donde repasó el inicio de su carrera -con tan solo seis años,-  destacó el amor por  Misiones,  sus paisajes,  tranquilidad, la felicidad que le produce cada vez que visita la provincia de su familia materna. ¡Y hasta se animó a regalarnos un pedacito de “Yellow”- de Coldplay-  a capela!.

Con una voz privilegiada y,  formada con grandes profesionales, la artista habló de sus inicios en el Coro, proyectos a fututo -no muy lejanos-, ya que este es el último año como miembro de la agrupación infantil. “Voy a seguir canto lírico”, dice Mora muy segura,  mientras agrega; “es lo que más amo, ya lo decidí”. Fresca y desenvuelta responde extensamente a cada pregunta y transmite la pasión que siente por su carrera y el orgullo de pertenecer a un Elenco tan destacado donde quedó seleccionada luego de audicionar a los seis años, frustrarse y volver a intentarlo a los siete, dice, mientras abre los ojos grandes, sonríe y recuerda que eran doscientos chicos para la audición y quedaron solo cinco, entre los cuales  ella fue una de las elegidas.

Desde entonces,  pasaron ocho años donde cada día es un volver a empezar, horas de ensayo, nervios, pero también disfrute. La  responsabilidad, en un ambiente estricto que contribuye a desarrollar la excelencia, con formadores que ponen todo de sí para cada obra.

De a ratos, la coreuta comenta con emoción lo que significa estar detrás del escenario con los vestuaristas, bailarines, el equipo técnico y destaca la gran labor del director, el reconocido músico, pianista que dirige a la perfección el Coro de Niños. Mientras recorre las obras maestras en las que participó, expresa un enorme cariño por sus maestros, “lo quiero como persona, Cesar es lo más y hace unos arreglos increíbles”, cuenta, y enumera  el trabajo de técnica vocal para las distintas obras maestras en las que participó: La Bohéme, Disney, Cascanueces entre otras afamadas óperas  exigentes donde se desnuda  el caudal de voces que sobrevuelan el Teatro con una acústica perfecta, y sin embargo, de a ratos,  resulta increíble escuchar a niños de tan corta edad ser protagonistas de semejante espectáculo. La  emoción de la versión de El Jacarandá de María Elena Walsh, y el sentimiento de  Alfonsina y el Mar, de Félix Luna, con música de Ariel Ramírez. Un extenso abanico interpretado por 27 niños apasionados por lo que hacen.  Entre tanto arte por descubrir, tanto talento por explorar tenemos el privilegio de poder transmitir que los sueños merecen ser vividos, que cualquiera que se lo proponga, por lo menos, debe intentar, y eliminar los preconceptos que para el Arte no hay edad.