Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga, dos revolucionarias que dejaron su sello en la sociedad posadeña de los años 30

Silvia Gómez, licenciada en Historia, actual directora del Archivo Histórico Municipal, integrante de la Comisión Directiva de la Junta de Estudios Históricos de Misiones y miembro de Número de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes, gentilmente contó quienes fueron Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga.

Zelmira de la Torre de Quadri fue vecina posadeña nacida en Paraguay. “Sin dudas una de las grandes mujeres que la historia se tragó”, indicó Silvia.

Y así detalló su vida. Zelmira fue actriz, dramaturga, escritora, periodista y directora de una publicación semanal que se editó por mucho tiempo en Posadas y fue realmente una rareza para su época, la revista Iguazú que se emitía quincenalmente.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga

Escribía con un estilo exquisito. Se dedicó a temas sociales, en esa época, primera mitad del siglo XX, tuvo el coraje de ser feminista con todo lo que eso significaba. “Mujer, paraguaya, periodista, feminista, directora de una publicación, era insólito, pero pese a ello supo abrirse camino en un mundo absolutamente machista y absolutamente varonil”, enaltece la historiadora.

Zelmira tenía compromiso y convicción con los temas sociales y puso especial atención a las problemáticas en torno al género femenino de ese entonces. Amiga de Alicia Moreau de Justo – médica, educadora, política, intelectual, defensora de los derechos humanos y de la mujer, una de las figuras femeninas más destacadas del país en el siglo XX- investigó conoció y escribió sobre la delincuencia y la cárcel de Posadas.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga

En la edición N° 8 de la Revista Iguazú, del año 1936, publicó el artículo “Frente al Mundo del Delito y el Dolor”. En el detallaba de manera magistral su visita a la cárcel de Posadas donde había pabellones con hombres, y otros con mujeres.

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“No me lleva la curiosidad de femenina de las periodistas. ¡No! Yo sólo deseo ver la cárcel de Posadas para compenetrarme con sus deficiencias, de sus necesidades y escuchar el rumor de las almas que en su interior deben clamar por respirar el aire de la libertad. Se me ha dicho, que allí los hombres viven amontonados como cadáveres en un osario, ¡Como si faltara espacio en el país para darles ubicación!…

“Se dedicó mucho al tema de la delincuencia, puntualmente a las mujeres condenadas y apresadas por delincuencia en la cárcel que tenía Posadas que estaba ubicada donde hoy está el Centro Educativo Polimodal N° 4 en la esquina de las calles Ayacucho y Entre Ríos. Ella visitaba el lugar periódicamente e hizo prácticamente un estudio sociológico sobre las condiciones de detención de esas mujeres”, remarcó Silvia.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga

En ese marco hay que mencionar que se trata de la mitad del siglo XX, donde en Posadas, el país y gran parte del mundo había una sociedad patriarcal y extremadamente conservadora. Allí Zelmira encontró la forma de dar ese mensaje e incluso empezar a rescatar la autovaloración, el amor propio de la mujer en el contexto sociocultural de la época.  “Si bien se escuchaban frases como la mujer es el pilar de la familia, la célula de la sociedad, frases que nos resultan hasta tiernas, la carga moral, la carga culposa, que tenían en esa época era lo que corría en esa sociedad patriarcal”.

El silencio de los invisibles, que con manos toscas hacen ñandutí…

En el artículo que describe su visita a la cárcel, edificio cuya construcción se realizó en 1882, su asombro no la abandona en su escritura.

“La cárcel de Misiones, es un castigo temible para el delincuente más audaz, tal vez peor que el trabajo forzado en Ushuaia…. Piensen los hombres que deben velar por los pueblos, lo que serán aquellos pabellones con hombres apilados en los días y noches de verano con 40 grados y gran cantidad de mosquitos…pongan la mano sobre su conciencia y ésta le responderá si realmente tenemos algo de humanos….En nuestro país hay dinero para todo. Principalmente tratándose de Buenos Aires en su afán de ser superior a Río de Janeiro – para obeliscos, para savenidad, para monumentos, menos para cárceles, escuelas y hospitales en los lejanos territorios…”

Era evidente el hacinamiento y también la postura política y editorial de la Revista cuya directora hacía también un reclamo que bien puede trasladarse a la actualidad respecto a las diferencias de un país central versus la realidad de los territorios nacionales, hoy provincias argentinas. Cuando se habla de desigualdad histórica del país central para con el interior argentino, la memoria y la historia no dejan lugar a dudas.

En la cárcel, su trabajo consistió en conocer mostrar y hacer un reclamo por mejores condiciones de vida de los presos y presas.

“No se hablaba en esa época de derechos humanos. Ese concepto toma más fuerza al final de la segunda guerra mundial por todos los hechos que son de público conocimiento. No era un concepto que se pronunciara o que se dijera. Sin embargo, de la lectura de esas notas y de ese trabajo que es exquisito y profundo se desprende que en realidad ella estaba pidiendo por los derechos humanos de las personas detenidas”, reflexiona la historiadora.

Además, añadió que seguramente y a raíz de su relato, había quedado profundamente impactada por las condiciones de encierro de las mujeres eran bastante peores que las de los varones. “Ella hace hincapié en ello, y hace un llamado a la sociedad: gente despierten, abran los ojos, miren que esto está pasando y está pasando a cuadro cuadras de la plaza principal de Posadas”.

Para la historiadora lo que reflejó Zelmira en sus escritos era la vida de vecinos y vecinas de Posadas, pero sobre todo mujeres que habían tenido razones para delinquir y que sin dudas esas razones atendían a la pobreza. “Si uno ahonda en su pluma, las razones que ella esgrime tienen que ver con la pobreza y con una diferencia de clases y de oportunidades muy marcadas para la época y que a veces se mantienen hasta el presente”.

Una mujer distinta, visionaria, comprometida

Realmente lo que dejó Zelmira, las obras de radioteatro que escribió con temáticas estrictamente regional, concursos para niños y adolescentes, fue de alta valía.

“Ella de alguna manera hacía un plebiscito y de acuerdo a que por votación se decidía cual era el final del radioteatro, una participación interactiva inédita para la época. Sobre todo, era una persona extremadamente sensible con una mirada social en una época donde ser social no significaba tener consideración por las clases más desposeídas”.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga

Isabel Llamosas, la que miró y veló por los más pequeños

Hoy el Hogar de Niñas ubicado en la esquina de Catamarca y Jujuy de Posadas lleva su nombre. Isabel Llamosas de Alvarenga fue amiga de ella también militante como Zelmira y había que ser feminista en esa época.

Tenía una mirada y se dedicaba estudiar, analizar y tratar las problemáticas referidas a la delincuencia infantil y juvenil, entendida como los menores de edad que no eran considerados o prácticamente poco considerados para la jurisprudencia de la época.

“Tuvo una mirada muy compasiva, muy antropológica por buscar y reflejar las causas que llevaban a estos chicos a delinquir. Y otra vez, si uno hace una lectura muy finita cae en las condiciones de la pobreza. El denominador común es la pobreza de mujeres y niños de la época”, explicó la historiadora.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga

Parte de su visión se ve en el artículo publicado en la 5ta edición de la Revista Iguazú del año 1936: “El niño vagabundo” donde describe casi con la calidad de un retrato las aventuras de quienes en sus palabras “llevaban una vida que favorecía que participen en una serie de actividades que los dirigen fatalmente hacia los peores destinos humanos”.

Llamaba a la reflexión sobre esta cruel y cruda situación, condenando la indiferencia de quienes podían hacer algo al respecto para evitar colmar hospitales y presidios.

El 10 de marzo de  1938, se creó en Posadas el Patronato de Menores de Misiones para ambos sexos; en dos establecimientos se llevó adelante la tarea de proteger a la “niñez desvalida”, a los niños se los alojó – al principio – en una modesta vivienda de madera ubicada en el Parque Paraguayo, poco tiempo después la familia Poujade donó un predio de quince hectáreas al sur de la ciudad – actual barrio Miguel Lanús – y pasó a denominarse “Colonia Hogar Jorge Eduardo Coll”; en tanto el de niñas estaba en Catamarca Nº 40 – esquina Jujuy – y se lo bautizó inicialmente “Paula Albarracín de Sarmiento”, pero luego en 1983, se lo renombró como Hogar de Niñas Isabel Llamosas de Alvarenga, en honor a su fundadora.

Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenga fueron dos feministas en un contexto histórico absolutamente adverso

Dos compañeros que merecen un párrafo aparte. Los esposos de Zelmira de la Torre de Quadri e Isabel Llamosas de Alvarenza también fueron dos distintos para la época y entre sus pares.

En el contexto de las sociedades de mitad de siglo 20, la figura del hombre era el de proveedor, pero también amo y señor de su casa y su familia. Por ende, de su esposa. La vida social y política era mayoritariamente “asunto de los hombres”. Pero tanto en el caso de Zelmira como el de Isabel, sus esposos eran también caballeros con una “mente abierta” y poco usual para ese tiempo.

En esta fotografía puede observarse a Zelmira de pie junto a Alicia Moreau de Justo en la lucha por los derechos de las mujeres obreras.

“Estos dos hombres también fueron de avanzada socialmente para su época. Soslayaron un poquito el machismo que estaba de moda y que se acostumbraba. Ellos les dieron espacio a estas mujeres para que se desarrollen. Porque mujeres militantes políticas como estas dos, eran una rareza”, explicó la historiadora.

Consideró que tanto Quadri como Alvarenga- y seguramente hubo más – pudieron entender y ser compañeros a la par de esas mujeres, dándoles el espacio para que hagan esa militancia.

Por último, estas dos figuras femeninas fueron sin duda baluartes que defendían con una visión superadora, la posibilidad de igualdad entre hombres y mujeres, en el ámbito laboral, ya que éstos fueron los inicios de la lucha que vino después donde se peleaba por derechos sociales.

 

NOTA: Los ejemplares físicos de la Revista Iguazú al igual que el material fotográfico son propiedad del Archivo Histórico Municipal de Posadas.