El día que Encarnación bombardeó Posadas

Al menos dos los episodios de ese infierno de bombas y balas que cayeron en Posadas, en abril de 1912, con “varios impactos” en la zona urbana y entonces poco poblada de Villa Sarita. La ciudad tenía 12.615 habitantes según las autoridades.

“Urge envío de un buque (borroso en el original) que haga respetar soberanía”, es el pedido del primer informe oficial al director general de Territorios Nacionales, Isidoro Ruiz Moreno. En otro parte, el funcionario Gerónimo Bianqui, le indica el mismo día: “debido a que están combatiendo entre buque de guerra y fuerzas de Encarnación no se ha podido comunicar Cónsul Argentino venga con su familia”.

Encarnación bombardeó Posadas
Imagen ilustrativa de los de los proyectiles Shrapnel que fueron lanzados en Misiones.

Los partes escritos y telegramas oficiales de funcionarios provinciales fueron dirigidos al entonces gobernador, coronel Gregorio López, y al director general de Territorios Nacionales, doctor Isidoro Ruiz Moreno. En Encarnación se batían sectores internos de los Liberales Cívicos y de los que luego sería el Partido Liberal Radical Auténtico.

La única víctima mortal habría sido la de un preso de la cárcel local, obligado a realizar tareas en la calle, indican los partes firmados por Gerónimo Bianqui. El gobierno del Territorio Nacional de Misiones se apresuró a salvaguardar la vida del cónsul argentino en Encarnación y a por lo menos 1.500 refugiados que huían de la ciudad, tomada por opositores al gobierno en Paraguay.

No se consignaron heridos de bala ni por esquirlas de las bombas. En Total habrían sido por lo menos tres –según los mismos informes- las barridas de artillería antipersonal que acertaron en zonas de pobladas de Posadas, capital del Territorio Nacional de Misiones.

La primera andanada de municiones de grueso calibre cayó el 21 de abril y causó al menos un muerto cuya identidad no se informó, un par días después otros proyectiles en la zona norte de la ciudad. Una de ellas no explotó. La actual zona de Villa Sarita no tenía gran densidad urbana, más apretada sí hacia la Bajada Vieja y el Puerto de Posadas.

Los informes oficiales consignan que el intercambio de disparos se dio entre un buque de guerra de bandera paraguaya, que operaba en aguas del Paraná. No respetó este buque la división de aguas territoriales, lo que habría causado los disparos desviados a costa argentina. La nave de guerra estaba “fondeada a 1.000 metros de este puerto, en aguas argentinas”.

Ante la inflexible actitud del jefe naval paraguayo, Bianqui informó que ese mismo día 22 fue fletado “un vaporcito que pasará a Villa Encarnación y traiga a esta al cónsul y familias argentinas”. Agrega que la bomba que mató a un preso que trabajaba en la calle, cayó frente a la esquina del Banco Nación. (la sede actual fue inaugurada años después, de manera que no fue posible determinar el punto exacto donde funcionaba la Sucursal del Nación, desde 1892, en local alquilado).

Por lo menos un buque del gobierno paraguayo se operó desde el Paraná para hostigar a los rebeldes. Ese 1912 fue un año de convulsión política y revolucionaria para el Paraguay. Tan intrincadas fueron las divisiones y rivalidades que resulta más práctico dejar el tema en manos de especialistas. Al finalizar el año de una sangrienta guerra civil, asumió el gobierno del liberal radical Eduardo Schaerer, el primer presidente del siglo en finalizar su mandato en Paraguay.

Esta información –que el autor de esta nota no halló en libros de historia regional- fue descubierta en los anaqueles del Archivo General de Misiones y proporcionada para esta nota por la jefa de departamento Alba Ibarrola.

Más aún, en el propio consulado argentino en Encarnación indicaron que no existe información acerca de quién sería el diplomático rescatado del choque armado, en 1912. Al parecer, no se produjo reclamo diplomático alguno por parte de la Argentina. Quizás porque la artillería de los letales “Shrapnel” partió de un sector rebelde instalado en Encarnación.

Tampoco el gobernador Gregorio López incluyó el episodio en su informe anual a la Dirección de Territorios Nacionales, reunidos en un texto de los años 1911, 1912, 1913 y 1914. Debajo de la firma del gobernador Gregorio López, figura la de Gerónimo Bianqui, principal informante del bombardeo que cayó sobre Posadas.

Este informa se encuentra digitalizado en el repositorio de la Biblioteca del Parque del Conocimiento, un excelente aporte a la búsqueda de datos históricos misioneros. Los mensajes firmados por Gerónimo Bianqui son de tono desesperante. Tanto que le pidió al cónsul paraguayo que “ordene al buque de guerra cese el fuego”.

Bianqui, en nombre del gobierno de Misiones desnuda la “picardía” del buque paraguayo que opera y dispara a Encarnación “en la zona de enfilada con esta ciudad”. Y lo hace responsable oficialmente de lo sucedido. Lamentablemente, los partes no incluyen los nombres de los respectivos cónsules.

Otro informe a la Nación, el mismo 22, señala que el subprefecto teniente de fragata Lorenzo Sacón para advertirle al jefe del buque paraguayo que en Encarnación se encontraban diplomáticos argentinos. Estos preguntaban, a través de Sacón, si continuaría bombardeando. El jefe paraguayo respondió que sí, porque tenía “orden de bombardear caso de ser contestado de tierra” paraguaya.

Imagen ilustrativa de los de los proyectiles Shrapnel que fueron lanzados en Misiones.
Imagen ilustrativa de los de los proyectiles Shrapnel que fueron lanzados en Misiones.

Ante los vertiginosos episodios bélicos, Misiones pidió permiso para alojar a los refugiados en el Cuartel Militar de Posadas. En el vapor que rescató al cónsul argentino con su familia, también llegaron otras 300 personas, la mayoría ubicada en casas de familiares.

Pero entre las “mujeres y niños argentinos y de otras nacionales” hubo que abrir las barracas del cuartel para alojarlos y darles raciones de alimentos. Mientras tanto, el buque paraguayo se dirigió aguas arriba del Paraná, en tanto se acercaban otros dos barcos de guerra de su bandera. La violencia parecía escalar.

El 23 de abril de 1912, el gobierno misionero el pide otra vez al jefe del buque paraguayo de refuerzo que no dispare desde “la zona de enfilado con esta ciudad”, porque Posadas sufriría “el fuego de la Villa”. Ese mismo día, el parte de Bianqui y de Diógenes Lotero, antiguo comisario en Santa Ana y ahora funcionario provincial, informaron que llegaron otros 1.200 refugiados, en su totalidad mujeres y niños que se distribuyeron en domicilios particulares. “Con excepción de 14 personas que se estacionan en el Cuartel por cuenta de esta Gobernación”, señala.

Al día siguiente, 24 de abril las naves paraguayas de refuerzo, iniciaron “bombardeo lento sobre Encarnación hasta las 5 p.m. sin ser contestado”. Esas dos horas de estruendo habían comenzado a las 3 de la tarde. Ante una “bandera blanca” desde Encarnación, la Subprefectura trasladó a la otra orilla “cajones con medicamentos” con intervención del cónsul de Paraguay en Posadas.

Cuatro días después de iniciado el bombardeo, la Gobernación de Misiones pidió a la Nación el envío de una torpedera que permita defender la capital del Territorio Nacional. “En los pasos difíciles del río existe agua suficiente para dar paso a la torpedera”, subraya este nuevo parte.

El último bombardeo ocurrió en la madrugada del 25 de abril. Cayeron dos bombas “en la parte norte de este pueblo disparadas por fuerzas revolucionarias… sin causar desgracias personales”. Uno de los proyectiles explotó, pero no el segundo.

La conclusión, puesta en estos informes, fue que los disparos apuntaron a una lancha que ingresaba al puerto de Posadas, con luces encendidas y en aguas argentinas”. El Paraná, indica, está con 40 metros por debajo de Encarnación y de Posadas. No se esperaban entonces más disparos, salvo que fuesen “intencionales”.

Hacia el 27 de mayo de 1912, el puerto encarnación había sido reabierto. Por eso la Gobernación le pide a Ruiz Moreno que se reabra la Receptoría de Rentas, para reanudar el movimiento comercial. La paralización, explican, perjudica a los comerciantes de Misiones. Lo ocurrido fue muy grave, sin que trascendiera una queja o pedido de explicación por parte del gobierno nacional argentino.