La historia de dos jóvenes que decidieron consagrarse a Dios: “Nosotras encontramos nuestra felicidad acá”

La vida consagrada a Dios está inmersa en una renovación que abarca todos los aspectos de la vida y esa fue la decisión tomada por Victoria Ovando y Magdalena Amarilla, dos jóvenes que tomaran su profesión perpetua a la vida religiosa.

 

Magdalena es una joven posadeña que hace 13 años decidió consagrarse como novicia y construir un camino de amor y vocación plena al prójimo. Y como último paso realizará su profesión perpetua como “Hija de la caridad siervas de los pobres Canossianas”.

 

“Los votos perpetuos para nosotras es una respuesta a la fidelidad a Dios para nuestra vida, sentimos que es nuestra vocación y después de un largo periodo de formación y de discernimiento, hoy decidimos hacer esto que es consagrarnos a Dios para siempre”, expresó Victoria, en declaraciones a Misiones Online.

 

La profesión perpetua es el acto por el que una persona se consagra libremente a Dios y asume los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, emitiendo un voto público según la regla y las constituciones de un instituto aprobado por la Iglesia, bajo la autoridad de un superior que la recibe.

 

“Nuestra respuesta va a ser como antes, no hay grandes modificaciones sino que es la confirmación de todo este tiempo que venimos teniendo de formación y de preparación, no vamos a tener grandes cambios en nuestras vidas pero es una entrega mucho más plena”, agregó la joven misionera.

 

Por su parte, Magdalena Amarilla es oriunda de Paraguay pero su vocación está en Argentina. “Soy de Paraguay pero estoy viviendo en La Plata prestando servicio al Hospital Italiano, como enfermera y también a la vez acompañó a las familias, a los pacientes, escuchándolos y acompañándolos en ese tiempo de enfermedad y de internación”, explicó.

 

Ambas prestan servicio en la ciudad de La Plata (Buenos Aires) y luego de presentar tus votos perpetuos regresarán para seguir ayudando a quienes más apoyo necesitan.

 

“Ingresamos en el 2008 y hace 13 años que estamos dentro de la familia Canossiana, hicimos un periodo de formación previo que está dividida por etapas, postulantado, noviciado el juniorado qué es lo que hoy estamos terminando nosotras para hacer nuestra profesión perpetua”, explicó Victoria Ovando.

“Vivimos en una sociedad donde Dios no tiene lugar y para nosotras, nuestra presencia y consagración es un testimonio de que esto vale la pena. Nosotras encontramos nuestra felicidad acá y Dios sigue obrando en esta humanidad y creo que hay mucha gente que tiene a Dios en su corazón y también busca esto, que sea un mundo con más paz, amor y lo encuentren en Dios”, expresó Victoria.

 

Consagrarse a Dios en tiempos de pandemia

“Es un tiempo difícil pero hay que mirarlo con esperanza, podemos encontrar la paz, la serenidad en Dios. Este tiempo va a pasar y tenemos que lograr ser mejores y buscar día a día dar un pasito más”, expresó Victoria Ovando, dando un mensaje en tiempos de pandemia.

 

“Que no pierdan la esperanza, que confíen plenamente en Dios, que él nos de fortaleza. No estamos solos en esta barca, como dice el Papa Francisco, podemos sobrellevar esta situación que hoy en día nos está tocando vivir, el acompañamiento y con gestos tan humanos que podemos tener con el otro”, dijo por su parte Magdalena.