Amado Martínez: “La boa curiyú atrapada en Nemesio Parma es una de las últimas que quedan”

Una boa constrictora curiyú de unos tres metros de largo y más de 15 kilos fue rescatada ayer domingo en la zona de Nemesio Parma, a orillas del río Paraná y el especialista Amado Martínez brindó precisiones sobre el reptil.

Amado Martínez – Santa María de las Misiones

 

Amado Martínez, técnico herpetólogo y presidente de la Asociación Yarará en Acción, participó del rescate y señaló que es una especie en extinción.

 

Si bien una serpiente de esta magnitud puede generar temor, Martínez resaltó el accionar de los vecinos que decidieron llamar a los bomberos y a la asociación para atrapar al animal, de esta manera una vez capturada la boa, fue entregada a la Dirección de Fauna, para su reubicación lejos de la zona urbana de Posadas.

 

Según detalló el herpetólogo, la boa curiyú es una especie similar a la anaconda, por eso también se la conoce como anaconda amarilla. Todas estas especies, mientras están más cercanas al ecuador, aumentan su tamaño y su peligrosidad si poseen veneno. Sin embargo, la boa curiyú no es venenosa, sino constrictora.

 

También recordó que Posadas está construida sobre esteros y arroyos que eran el hábitat de estos animales, es por eso que en Misiones este tipo de serpientes solo se encuentran en la zona sur, y su hallazgo resulta muy importante ya que están en peligro de extinción, sobre todo las de gran tamaño.

 

“A las boas no se le puede liberar en el monte y en otra zona donde no tenga agua cerca, debido a que es un animal semiacuático. Las zonas de esteros y camalotes son donde está su hábitat y comida, es por eso que hay pocos lugares donde dejar a la serpiente”. Y agregó que “Corrientes tiene su hábitat, pero hay protocolos deficientes, que dificultan largar la serpiente en esa provincia, donde se necesita tener autorización de Fauna de Corrientes”.

 

Por último, recomendó en caso de encontrarse con alguna serpiente, antes de matarla consultar con la Asociación Yarará en Acción sobre su peligrosidad, ya que en el caso de la anaconda amarilla, es probable que desaparezcan de nuestra provincia en los próximos años.